23 mayo, 2011

15

Hoy es uno de esos días difíciles para la gente de letras: se habla demasiado de números. Imagino que ya habrán escudriñado todas las cifras y porcentajes, ya está claro quién llevará la vara de alcalde en unos sitios y dónde habrá incertidumbres en función de pactos. Pero hay quien dice que desde el pasado día 15 las cosas ya no podrán ser como antes y que las maquinarias de los grandes partidos tradicionales, que funcionan con los mismos parámetros del XX, se han quedado en fuera de juego ante una respuesta popular incontrolable. Ha sido curioso ver las caras de asombro de contertulios sabelotodos que jamás habían escuchado las siglas ATTAC, ni sabían nada de múltiples movimientos sociales que eran fácilmente silenciados con el aislamiento mediático. Hace 20 años era imposible convocar a la ciudadanía por una causa justa si no te daban cancha periódicos y televisiones. Hoy, en un par de horas, se consigue movilizar a millares de personas sin necesidad de tener una licencia de TDT. No sé qué será de este movimiento, si será reventado con infiltrados o desprestigiado con bulos. De momento ha servido para poner en cuestión algunas verdades inquebrantables que los jóvenes de la transición han querido convertir en eternas: un sistema democrático en el que nuestra función como ciudadanos de pueblos y regiones se acabó ayer y no reaparece hasta dentro de 1480 días. Hasta entonces seremos súbditos, con todas las garantías que quieran, pero meros súbditos cuya opinión rara vez es tenida en cuenta. Nos toca elegir entre el espíritu del pasado día 15 ó el silencio hasta el próximo año que acabe en 15.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 23 de mayo de 2011.

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