08 agosto, 2011

Escándalos de ayer y hoy

El pontífice Pío V encargó a Daniele da Volterra que cubriera las desnudeces que el genial Miguel Ángel había pintado en la Capilla Sixtina. Hace más de 400 años de esto y parece que fue ayer. Gran parte de la historia del arte ha estado vinculada a las religiones y éstas, quizá en contrapartida, se han dedicado durante siglos a cortar las alas imaginativas de los creadores. Unas, como el islamismo, limitaron la representación iconográfica y otras, como las cristianas, han dado de cal y de arena. El arte y el escándalo han ido de la mano a lo largo de la historia, desde la cena de Paolo Veronese hasta Édouard Manet y su desayuno en la hierba. Si miramos hacia atrás en las historia de todos estos escándalos, será fácil ponernos de acuerdo en que se trataba de cuestiones que hoy calificaríamos como pueriles o mojigatas. Imagino que dentro de unos años, salvo que el fundamentalismo avance en todas las religiones como parece que está ocurriendo, nos reiremos de la época en la que se escribía a las autoridades para que se censurara una imagen que vulneraba la sensibilidad de lo más sagrado. Por cierto, no quiero ni imaginarme qué acontecería el día que los racionalistas y ateos usen la misma argumentación para impedir que se muestren escenas que les hieren. ¿Y si envían 400 correos para pedir que no salga la procesión del resucitado puesto que es una afrenta grave a su creencia absoluta en que nadie puede revivir? Sí, ya sé que parece patético. Tan patético como cuando ocurre en sentido contrario. Hay mil razones para escandalizarse en este mundo y el arte es, sin duda, el último motivo de la lista.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 8 de agosto de 2011

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