17 marzo, 2014

Maneras de ayudar

abandonados33Es necesario apoyar y socorrer a quien le hace falta de verdad. Pero del mismo modo que hay que aplaudir todas las medidas sensatas y coherentes, no debería importarnos criticar abiertamente aquellas ayudas que se otorgan de manera universal, como cuando se regalan libros de texto a todas las familias numerosas o se repartían 2500 euros por bebé recién nacido, sin distinguir si las familias eran millonarias o pobres de solemnidad.

Ahora parece ser que las ayudas se van a destinar a los recién nacidos de localidades pequeñas y uno tiene la tentación de esgrimir el mismo argumento, porque allí también habrá quien ande sobrado y a quien le faltará casi de todo. Pero deberíamos tener en cuenta un factor importantísimo que no solo habría de preocuparnos en Extremadura sino en otros lugares de la vieja Europa, donde la población se concentra cada vez más en grandes ciudades y se abandona el territorio rural. Si no queremos que nuestros pueblos acaben siendo como lugares fantasmagóricos, habrá que procurar que las risas de la infancia se escuchen de nuevo corretear por las calles. Mucho me temo que no es algo que se solvente con 1300 euros, que es lo que pueden costar los pañales y comida del primer año de vida de un bebé, sino con medidas que hagan atractivo quedarse a vivir en los pueblos. Y eso significa ordenar el territorio en el más amplio sentido del término, dotando al espacio rural de un mínimo de garantías para que vivir allí no sea un deporte de riesgo. No es nada fácil, pero hay que pensar muy bien cuáles son las mejores maneras de ayudar para no caer en errores pasados.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 17 de marzo de 2014

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