30 enero, 2006

Firmas

Me parece maravilloso que la derecha española salga a la calle a pedir firmas: durante mucho tiempo se pudo ver el desdén con el que los conservadores te obsequiaban cada vez que pedías una rúbrica para cerrar una nuclear o solicitar la retirada de las tropas enviadas a una guerra injusta. En muchas ciudades los colectivos sociales tenían que luchar contra las ordenanzas municipales que ponían trabas administrativas al ejercicio del activismo político y social. Lo mejor de esta nueva estrategia es que ya nunca nos echarán nada en cara cuando salgamos a pedir firmas contra lapidaciones o especulaciones urbanísticas. Pero hay algo que sí que es grave y que se debe, una vez más, a la miopía política del que sólo piensa en rentas electorales rápidas sin pararse a ver el horizonte del futuro. Hoy sería fácil recoger diez millones de firmas de anticatalanismo barato pero no sé con qué intención: quienes crean que la unidad de la patria es algo sobrenatural deberían tener en cuenta que la polarización de posturas no hace sino empujar hacia el independentismo a quienes tal vez estén abogando por una simple profundización autonómica. Hay quien está jugando a estirar la cuerda para ver si el latigazo de la fractura le da en la cara a los que están en el medio, sin reparar que esa estratagema es, paradójicamente, la mayor aportación al secesionismo. Plasmar en los porcentajes de un referéndum que el 90% de los catalanes se oponen a lo que propugna la mayoría del resto de España sería la situación más propicia para quienes abogan por la ruptura. ¿Se darán cuenta en la calle Génova o seguirán pidiendo firmas? http://javierfigueiredo.blogspot.com/

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 30 de enero de 2006

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Según usted los que no estamos de acuerdo con las posturas ultranacionalistas de los partidos catalanes debemos cruzarnos de brazos y respetar todo lo que deseen. Y aun pienso que si el PP hiciera esto sería criticado igualmente, porque aquí de lo que se trata es de desprestigiar a una opción política democrática y que respeta las leyes que nosotros nos hemos impuesto. Ahora se critica la recogida de firmas. Si como usted dice se recogen 10 millones y estas se comparan con el voto favorable al estatuto del 90% de los catalanes ¿qué tiene mas validez?, ¿tenemos que tener miedo a que se sepa públicamente que los catalanes quieren ese estatuto y una gran parte de los españoles no? Si es así, como todo el mundo (incluidos los de Moncloa) intuye, ¿que tiene que pasar? Según creo nada. Igual que cuando se somete a votación cualquier otra ley; si no supera la votación se retira y ya.
Yo estoy en contra de que se reconozca a Cataluña como nación, en contra de que tengan un sistema fiscal propio, en contra de que se les otorgue mas autogobierno solo para saciar sus ansias nacionalistas; y completamente a favor de que exista un partido que defiende aquello con lo que estoy de acuerdo. Déje usted que alguien nos represente que tambien tenemos derecho y critique si así lo desea nuestras posturas pero no nuestra existencia. Y recuerde que los partidos catalanes alimentan ese "anticatalanismo barato" porque de él obtienen grandes réditos políticos y además fomentan el antiespañolismo. Ellos son los que creen en que "la unidad de la patria es algo sobrenatural", pero la patria catalana, claro. Espero con impaciencia un artículo suyo en el que se critique esta postura; aunque creo que en este mismo bastantes párrafos podría aplicarselos a esos partidos catalanes con sólo cambiar el nombre. Pero quizás sea usted uno de esos periodistas poco imparciales que abundan tanto hoy.
Un placer.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Usted puede tener la postura que quiera, es tan respetable como la contraria. No hablaría de ultranacionalistas catalanes a no ser que se piense que hay ultranacionalistas españoles. Yo creo que los hay en todos los lugares y creo en el internacionalismo capaz de admirar todas las lenguas y culturas, incluso las minoritarias.

No critico que el PP pida firmas: Me parece estupendo. Lo que quiero es que se acuerde y que no me vuelva a echar de la calle cuando Yo pida firmas. En la ciudad donde vivo, el ayuntamiento del PP me hace la vida imposible cada vez que pido firmas en favor de un preso cubano o contra la utilización de la inyección letal en EEUU. Me encanta que salga el PP a la calle, pero que no vuelvan a llamar pancartero a nadie

Hay cosas que me preocupan más que el Estatuto. Una de ellas es la creación de odios. Vivio lejos de Cataluña y he tenido que discutir con gente que era visceralmente anticatalana sin conocer nada de su cultura y su realidad. La Historia de España (entendiendo España en su acepción originaria de sinónimo de Península Ibérica) es la historia de diferentes realidades nacionales. Una de ellas ya es independiente (Portugal) a pesar de los intentos castellanos para que no lo fuera. En Cataluña ha existido siempre una tensión y una voluntad nacional o como se quiera llamar, en 1640, en 1714, amb la "Renaicença" del XIX, en el XX, en el XXI,... Intentar imponer una nación a quien no la siente no es la mejor de las salidas. Algún día habrá que sentarse a ver cómo se soluciona esto.

Usted dice:
"Yo estoy en contra de que se reconozca a Cataluña como nación, en contra de que tengan un sistema fiscal propio, en contra de que se les otorgue mas autogobierno solo para saciar sus ansias nacionalistas"

Me parece muy bien: Pero tan legítimo es todo lo contrario. ¿Acaso no son ansias nacionalistas españolas las que hacen que muchos nieguen la voluntad de autogobierno de los pueblos?

Por favor, yo quiero que existan partidos que defiendan lo que les dé la gana siempre que nos dejen vivir a los que no pensamos de la misma manera. Eso sí, cuando vuelva a gobernar el PP desearía que fuera con gente sensata como Gallardón.

Yo es que creo que ser patriota es de las cosas más tontas que hay en el mundo. Yo debo ser el más tonto del mundo porque me siento en mi patria allá donde voy: intento conocer la cultura, las constumbres, la lengua y no creer que lo mío es lo mejor. Este argumento lo usaría con catalanistas escluyentes y lo uso, todos los días, con los españolistas excluyentes que veo por todos los lados

Intento escribir sobre lo que está un poco más olvidado. ¿Le parecen pocos los artículos y tertulias contra los nacionalistas?

Usted dice:
"Pero quizás sea usted uno de esos periodistas poco imparciales que abundan tanto hoy.
Un placer.

Lamento decirle que no soy periodista, soy un filólogo que escribe. Como diría José Bergamín, no soy un objeto y no puedo ser objetivo, soy un sujeto y souy subjetivo, como usted. Soy parcial porque no hago información, expongo mis PUNTOS DE VISTA Y NADA MÁS.

Por último, quisiera agradecerle los comentarios porque de ellos siempre se aprende algo. La crítica nos hace siempre mejores