04 septiembre, 2006

Años académicos y naturales


Hay muchas personas para las que hoy empieza el año y otras cuyos ciclos vitales ya cabalgan por el noveno mes. Siempre me resultó curiosa la diferenciación entre años académicos y naturales, como si aquéllos fueran algo antinatural. En el año 1973 hubo un ministro que intentó hacerlos coincidir, pero el invento duró, naturalmente, un año. Ni que decir tiene que al ministro le costó el puesto y tuvieron el detalle de destituirlo en enero, con el año natural.

El curso que empieza trae en la agenda asuntos interesantes: procesos de paz por aquí y por allá, elecciones por doquier e incluso propósitos de solucionar los graves problemas de la Humanidad. Encontraremos también inconvenientes y en ocasiones tendremos que poner en duda la seriedad de políticos que montan una pataleta a cuenta de la ciudad en la que se celebra el día de la región. Si una cuestión así llega a la portada de los periódico sólo puede deberse a que o bien ya vivimos en el paraíso (me temo que nos falta todavía), o bien a que hay muy poquito que aportar al debate. Las luchas localistas son para alguien que ha nacido fuera de la región, que vive en Badajoz, que estudió en Cáceres y que trabaja en Mérida algo incomprensible. Una buena receta para el nuevo ciclo sería quitarnos la ceguera de chauvinismo aldeano que no lleva a ningún lado en ningún lugar. No hay nada como sentirse de todos lados, apreciar cada rincón del planeta y considerar compatriotas a todos los miembros del género humano. Lo más académico sería felicitar el año nuevo pero con estos calores resulta muy poco natural. http://javierfigueiredo.blogspot.com

PIBLICADO EN EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 5 de septiembre de 2006

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