17 diciembre, 2006

Vamos a dejarlo I

Hace unos días recibí un correo electrónico en el que poco menos decían que Pedro J. tenía datos - y que estaba esperando confirmarlos - sobre una posible vinculación de Zapatero y Eta en la preparación de los atentados del 11-M. La primera reacción fue la carcajada; poco después me preocupé y le dije a quien me había reenviado el mensaje que no se creyera todo lo que le llega al buzón.

¡Qué horrible debe de ser sufrir de paranoias!

Esta manía de intentar explicar las razones de la pérdida de las elecciones el 14-M corre el peligro de convertirse en la primera enfermedad mental pandémica a poco que haya personas que se nutran sólo de la información de EL MUNDO y la COPE.

Hay cosas que son, sencillamente, increíbles. Los paranoicos deberían intentar curarse y no propagar su dolencia para que la extensión de la misma les haga parecer sanos. Hace veinte años apareció en Extremadura una pintada: sitezumbaeloidoteescuchaconlaserlanasa. El autor, no cabe duda, sufría una enfermedad paranoide. En el supuesto de que la Nasa tuviera la tecnología para escuchar nuestras conversaciones desde el espacio, estoy seguro de que ni nos producirían un zumbido, ni la NASA estaría preocupada por los diálogos de un "zumbao" extremeño. Así que ante noticias como la de la semana pasada - el despacho puesto a Vera en Mérida entre el 11-M y el 14-M - uno no sabe qué hacer: a veces pienso que lo mejor es decir basta ya e ir a los tribunales hasta Estrasburgo para que nadie pueda decir impunemente y en público lo primero que se le ocurra. Pero otras ocasiones creo que tomarse en serio a algunos personajes es lo que ellos buscan y que seguirles el juego es contraproducente. La NASA no se querelló contra el que hacía las pintadas porque hacerlo sólo habría servido para dar crédito al "chalao" y hacernos dudar de las actividades de la agencia espacial. Mi opinión no es basta ya sino vamos a dejarlo, pero admito estar equivocado porque aquel "zumbao" sólo tenía un "spray" y los de ahora tienen un periodico y una emisora de radio.

Así que, después de discutir y pensar, me decanto por pasar del radio-pedricador y del otro: Vamos a dejarlo que no merece la pena que les alimentemos el rollo.

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