03 diciembre, 2007

Contra el fascismo


Cuando vimos las imágenes de la agresión a una ecuatoriana en el metro de Barcelona hubo quienes pusieron el grito en el cielo por la inacción de la otra persona que aparecía en la imagen. Luego supimos que este testigo auxilió a la víctima y le recomendó que presentara la denuncia oportuna. Si se hubiera atrevido a decirle algo al agresor, tal vez habría acabado todo en una pelea y la cosa habría quedado como un enfrentamiento entre jóvenes. Semanas después muere asesinado en Madrid un chico de los que no se callan al ver a los racistas vanagloriarse: su actitud valiente le siega la vida con tan solo 16 años frente a un soldado que llevaba encima un machete de 24 centímetros. Y es entonces cuando los mismos que criticaron la pasividad del testigo del metro de Barcelona, meten en el mismo saco a los racistas de Madrid y a los antifascistas que nos advierten del mal que se nos avecina. Ese mal acaba llegando a la puerta de casa: un joven extremeño ha estado hospitalizado con una herida de acero en el pecho y persiste un interés incomprensible en confundir el asunto con reyertas entre bandas rivales y vendettas de capuletos y montescos. Para ser antifascista no hay que pegar patadas, tirar atriles, ni romper escaparates, pero es necesario serlo y no permitir calladamente que el discurso nazi, fascista y racista se acabe asentando como una opción más. Si no tenemos claro que esto es un problema político, estaremos cayendo en un error que el tiempo nos hará lamentar. Por eso, lo más urgente es establecer ya un plan de prevención del racismo y la xenofobia antes de que los huevos de la serpiente se vuelvan a abrir.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, soy la anónima que discrepó contigo en un tema, siempre el mismo. Cuando esté en desacuerdo, aquí preferiré no expresarme. Pero cuando esté plenamente de acuerdo no puedo dejar de expresarme. SUSCRIBO COMPLETAMENTE LO QUE HAS ESCRITO. Y agradezco mucho que algo así se escriba. Mas alto, mas claro y de forma mas valiente no se puede hacer.
Ante la violencia no debe haber violencia, pero tampoco indiferencia. Y el chico del autobús, creo argentino, no tuvo indiferencia, sino prudencia. Y desde aquí mi repulsa hacia las críticas injustificadas e incluso amenazas que sufrió. Hizo lo que había que hacer y denunció, lo que no hacen los muchos "sin criterio" que se llenan la boca con críticas.
La violencia y la intolerancia no pueden por cobardía quedar en esta sociedad "como una opción mas". Y una respuesta hacia ellas es obligación de todos. Y meter a fascistas y antifascistas en el mismo saco es una enorme injusticia. Es querer que los jóvenes se dediquen al botellón o a trabajar todos los días 10 horas para pagar la hipoteca y sus caprichos. Pero que se estén todos callados, que conviene que no piensen. Y demonizar a los que se atrevan a luchar por algo, aunque sea por la igualdad y la tolerancia. Que parece que molestan.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Gracias. Y son bienvenidads las discrepancias. Me sirven para dudar de las pocas certezas que tengo