15 marzo, 2008

Vivir como se piensa

Tuve un amigo que aseguraba ser vegetariano y que apostaba por una alimentación que no se basara en el sacrificio de animales. No tendría nada de particular si no fuera porque le encantaba el jamón, los filetes de ternera y las chuletillas de cordero lechal. En infinidad de ocasiones le intentamos hacer ver su incoherencia, pero se defendía con argumentos de peso y afirmaba ser un teórico del vegetarianismo y, de igual manera que hay católicos no practicantes, él se definía como un vegetariano no practicante. Un problema parecido debía de tener el gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, que de día era un azote de la prostitución y por la noche se gastaba mil euros por hora. Pero esto de diferir entre predicar y dar trigo es moneda corriente allende los mares y también en tierras cercanas: ecologistas subidos en vehículos todo terreno de los que consumen 20 litros cada 100 kilómetros, personajes que alardean de feminismo sin haber cambiado un pañal ni usado una fregona y preconizadores de la contención salarial de los mileuristas ganando un millón al año. Hace años me encontré con esta frase: quien no vive como piensa, termina pensando como vive. Desde entonces desconfío de quienes aconsejan hacer a los demás lo contrario de lo que hacen en sus vidas. Y es que el tiempo acaba poniendo a cada uno en su lugar: primero cambian las costumbres y, finalmente, se modifican los discursos, siempre en ese orden. Al final, va a ser verdad que es la vida la que modela nuestras ideas y no al revés: parece que vienen malos tiempos para el pensamiento y pésimos para los discursos.

Publicado el lunes 17 de marzo en EL PERIÓDICO EXTREMADURA.

P.S. Acabé de escribir esto y me enteré del asunto del concejal balear. Creo que a lo mejor me he equivocado y que hay gente que piensa "como cree que se debe pensar" y vive "como cree que se debe vivir". Me parece que a los loqueros no les van a faltar clientes.

3 comentarios:

mamensa dijo...

Hace un tiempo me agobiaba mucho, y aún lo tengo presente aunque sin esa ansiedad, el no dejar de vivir según pieso. No soy perfecta y tengo mis contradicciones pero después de lo que veo por ahí, y no hace falta fijarse en los políticos, sino en quién nos rodea a diario, creo que soy razonadamente coherente y vivo como pienso.
Me ha encantado este post porque además lo leo en unos días en los que ando traumatizada con una boda por la iglesia que me han anunciado quién más ha echado y echa pestes de la iglesia entre mis conocidos¡¡¡ es flipante¡¡¡ en fin, seguro que acaba pensando cómo vive, pero me da una pena...
Saludos

Puntos de vista y ... nada más dijo...

A mí no me daría pena este caso que comentas si la persona cambiara de opinión. Lo triste es que hay demasiada gente que vive infeliz porque no vive la manera que piensa y, además, trasmiten esa infelicidad a quienes les rodean.

Anónimo dijo...

Hola Figueiredo, aquí la queridanónima reaparecida. Leí hace tiempo todas tus últimas entradas y todas me han gustado, aunque no he tenido tiempo de decírtelo. Esta entrada sobre vivir como se piensa es una reflexión vital, diría que "la reflexión vital". Yo llevo años buscando la forma de hacerlo, y a medida que lo voy consiguiendo parece que me convierto para los demás en "una radical" y un ser peligroso, social y sobre todo familiarmente. Eso sí, duermo mucho mejor y soy mucho mas feliz.

Pues sí, he encontrado que intentar vivir como se piensa es ser un peligro público, produce soledad y dudas, pero evita neurosis, arrugas e infelicidad. Y ser tú mismo es "la experiencia".

Respecto al concejal balear hay algo que me ha llamado muchísimo la atención. No el hecho vergonzoso pero común de ser un señor católico y del Opus que gasta dinero público o privado en prostitutas o chaperos. Tampoco el hecho neurótico pero común de pertenecer a una religión que prohibe la homosexualidad y practicarla. Esto es algo muy frecuente, no sólo en la sociedad cristiana, sino también, y diría que en éstas mucho más, en la árabe y en la india. Se practica a escondidas con gran profusión, se lo prohíba o no su religión, lo que importa es únicamente que no se sepa. Y que no te enamores, ni lo hagas público. Hasta ahí, parece que extrañamente, muchos llevan perfectamente esta neurosis.

Lo que me ha llamado la atención del concejal balear es que se gastó 8 o 9 millones de pesetas, todas ellas, en un mismo chico italiano dedicado a la prostitución. Eso ya no es vicio. Parece que había perdido la cabeza por él. No sé si se había enamorado o pillado, pero se gastaba en este chico temerariamente dinero que no era suyo. Parece una historia de locos. De día se negaba a oficiar bodas homosexuales porque su conciencia religiosa prohibía el amor homosexual. Y de noche se iba con su AMOR homosexual a perder la cabeza. No sé si así era la historia o es mi imaginación recomponiendo datos sueltos. En fin, cuanto trabajo darán a los psiquiatras las taras religiosas. Es asombroso. Saludos.