08 enero, 2009

Gaza según Pilar Galán



Mi vecina de los jueves lo borda casi siempre, pero hoy no tiene desperdicio. La podéis leer en EL PERIÓDICO EXTREMADURA 

( Hay que abrir la pestañita "Más Secciones"  y luego " Sociedad")

Gaza

Lo malo de la vida es que las instrucciones de uso se aprenden con la edad. No sirve de nada un consejo hasta que no tenemos experiencia suficiente para aceptarlo, por eso huimos de los abuelos cebolleta como de la peste. Cuántas veces hemos escuchado que la Navidad es de los niños, que solo se disfruta si no hay ausencias, o eso tan alegre de que se debe vivir cada día como si fuera el último, porque nunca se sabe si lo será. Cada uno de nosotros lleva una carga de advertencias transmitidas de padres a hijos: los amigos de verdad se cuentan con los dedos de una mano (cómo nos molestaba este consejo de adolescentes) o no se puede ir uno a la cama sin haber pedido perdón a quien se haya ofendido. De hecho, nos hacemos adultos en el preciso instante en que nos sorprendemos transmitiendo a otro lo que hemos aprendido. Y eso es lo malo, que los años te hacen ver lo que hubieses deseado no haber visto. Acaban de pasar estas fiestas, y sí, tienen sentido por los niños, son alegres si no hay ausencias y no puedes acostarte sin reconciliación. Mientras explicamos esto a nuestros hijos, entre anuncio y anuncio, el telediario nos muestra un poco de lo que está pasando en Gaza, solo un poco, no sea que nos siente mal entre tanta dulzura. Y no puedes evitar preguntarte qué narices estás contando, para qué mundo preparas, si a unas horas en avión, habrá casas en las que siempre faltará alguien, donde no hay reconciliación posible y los niños son víctimas de gobiernos que no toman partido porque cuentan a sus amigos con los dedos de la mano, y cada día se vive como si fuera el último, porque se sabe de cierto que lo será.


5 comentarios:

Sara dijo...

Sí que lo borda, sí...

Amigo de la Dialéctica dijo...

Hola Javier:

Suscribo la frase "No sirve de nada un consejo hasta que no tenemos experiencia suficiente para aceptarlo".

Como seres humanos no nos queda otra que pasar por la experiencia para ser conscientes. Hace muchos años, en aquellos tiempos que compartimos en Cáceres, no se si recuerdas que nos visitó un joven nicaraguense que solía decir "alguien tiene que morir para que viva la esperanza". Es lamentable que esto sea así, pero es así; por lo menos hasta ahora.

No me cabe duda que dentro de algunos años, dentro de muchos años, palestinos e israelíes serán hermanos y verán el conflicto actual desde el tiempo como un absurdo.

Recibe un abrazote amigo.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Claro que lo recuerdo, se llamaba Marcos.

Luís Leal Pinto dijo...

Lo peor es toda la violencia que vemos y su total banalalización. Aquí ya no hay barricadas hay una tonta banalización del sufrimiento humano...la banalización del ódio entre dos pueblos. Banalización es lo que me ocurre cuando reflexiono sobre este tema. Banalización y tristeza.

Cuando pase el milano dijo...

Yo soy mucho más pesimista que Amigo de la Dialéctica. Temo que, de seguir así, los israelíes podrán crear su Gran Israel sin ninguna oposición porque acabarán con los palestinos por hambre o por guerra. Con el beneplácito de los USA y el silencio del resto de organismos internacionales.