30 abril, 2012

Medir las palabras


Ten cuidado, no te signifiques, que nadie se entere de lo que piensas, procura que no se te vea mucho y no te metas enlíos. Nuestros padres y nuestros abuelos fueron educados enun régimen el que los principios democráticos eran inexistentes. Ante cualquier inquietud, por insignificante que fuera, te soltaban una de esas frases de arriba. Luego cambiaron las leyes y llegaron las libertades, las que nos concedieron graciosamente desde la dictadura. Pero el daño ya estaba hecho y las advertencias resuenan enel inconsciente de los nietos y biznietos de aquellas generaciones. A quien conjuga enprimera persona los verbos reivindicar, protestar o reclamar se le asigna automáticamente la etiqueta de problemático, sin pensar que quizá nuestros problemas derivan del silencio, la aquiescencia y la apatía. Si le dices a alguien que perteneces a la asociación de vecinos, a otra de consumidores, a otra de profesionales de tu especialidad, a dos oenegés de carácter humanitario y a un sindicato, entonces te conviertes enun elemento de mucho cuidado. Si además se te ve enmanifestaciones o enactos de protesta corres el peligro de aparecer en esas webs de la policía en las que ya solo falta ofrecer recompensas, como en el lejano oeste. Estamos a la espera de que hagan una página similar en Hacienda para denunciar a los profesionales que te miran mal cuando pides factura y prefieren que se les pague con billetes de color morado oscuro casi negro, pero esa no existirá jamás. Llegan tiempos para medir mucho las palabras antes de discrepar en una primavera en la que incluso Gandhi podría ser encarcelado

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 30 de abril de 2012.

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