Ni buen viento


En el verano de 2003 Portugal era asolado por los incendios y los veíamos venir tranquilamente, porque el viento soplaba de este a oeste. No éramos conscientes del refranero portugués, que dice que de España no llega nunca ni buen viento ni buen casamiento. Los aires que siguen esa trayectoria suelen ser secos y avivan los fuegos de manera que se extienden en todas direcciones. En este verano de cenizas llegó a mis manos un libro escrito por Virginia López, que lleva ya una década de corresponsal en Lisboa y nos ha deleitado con un repaso desenfadado y accesible a los matrimonios relevantes entre españoles y portuguesas. Una obra curiosa para acercarse a esos episodios que nunca aparecían en nuestros libros escolares de historia, donde Portugal se acababa en la negativa a financiar a Colón y el tratado de Tordesillas. La autora de Nem bom vento, nem bom casamento, que es como se titula el libro, se atreve incluso a lidiar con temas tan espinosos como la cuestión de Olivenza y llega hasta los últimos matrimonios ibéricos como el de Saramago y Pilar del Río.  Aterrizando en la actualidad, la autora nos recuerda un hecho anecdótico pero trascendente: no ha habido presidente o mandatario español que se haya dignado pronunciar una sola palabra en portugués. No sé si ante los próximos mundiales de fútbol y juegos olímpicos en Brasil empezaremos a darle a la lengua portuguesa el valor y la importancia que muchos españoles, incluso en la mismísima frontera, niegan a la lengua de Camões. Pero en este asunto, como bien saben los profesores de portugués de Extremadura, parece que toca esperar mejores vientos.

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