16 diciembre, 2013

Tener y no tener


Han pasado más de diez días desde que nos dejó Mandela y algunos sentimos cierta indignación ante el espectáculo de hipocresía que hemos podido presenciar: apenados asistentes al funeral, como Cavaco Silva, que en su día se negaron a pedir su libertad, por no hablar de mandatarios de partidos políticos que tildaron a Madiba de terrorista hasta anteayer. Pero esto no es nada comparado con la  vergonzosa doble moral que durante dos semanas se viene derramando por parte de medio mundo y que se refiere a otros sistemas de apartheid y de discriminación que en nada se diferencian de aquel contra el que el venerado líder africano luchó durante toda su vida.

Hoy nos avergonzaría discriminar abiertamente en función del color de la piel pero no hay ningún rubor en hacerlo por otros motivos. Así, por ejemplo, permitimos que un rubio con dinero se instale a vivir en una casa de Mallorca, aunque impedimos que una mujer de Mali y su hija intenten salvar sus vidas cruzando a este lado del estrecho. Por no mencionar determinados usos y costumbres, como el que permitió saltarse la lista de espera a la señora de un Consejero castellano-manchego, y de los que cualquiera de ustedes conoce casos parecidos y a diferente escala. Alabamos ahora a quien terminó con las burdas discriminaciones raciales en Suráfrica, pero falta valor para acabar con la más importante de todas, la que oprime a demasiadas personas de este mundo y de la que se benefician unos pocos. Nadie lo explicó mejor que Sancho, cuando afirmó que “dos linajes solos hay en el mundo, que son el tener y el no tener”.


Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 16 de diciembre de 2013

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