10 febrero, 2014

Juegos de guerra

Ayer entregaron los premios Goya y dentro de tres semanas tendrá lugar la ceremonia de los Oscar. A veces, en una de esas galas de lujo y glamour, aparece una historia que te llega a lo más profundo, como nos ha pasado a muchos cuando hemos visto el cortometraje de Esteban Crespo titulado Aquel no era yo. Este documental, que ya recibió el Goya el año pasado y que el día 2 de marzo puede hacerse con la más preciada estatuilla de Hollywood, cuenta una historia cruda, con imágenes muy impactantes y demasiada realidad detrás. En diecinueve países hay todavía muchos niños con un fusil entre sus manos, que participan en guerras y acciones violentas inimaginables. Pasado mañana el mundo ha marcado en el calendario la fecha para que nos acordemos de ellos y son muchas las organizaciones que se dedican a intentar salvar a estas pequeñas víctimas del horror en el que viven. Y el primer paso que hay que dar es conseguir que el mundo sepa que existen, algo que no siempre es fácil.

Los veinticuatro minutos que dura la película de Esteban Crespo son una herramienta eficaz para que pensemos en la crueldad de un mundo en el que los más pequeños y las más indefensas, quienes deberían estar jugando y aprendiendo, acaban siendo actores principales de un género bélico que, desgraciadamente, no es de cartón piedra como en el cine. Pero tampoco olvidemos que las armas que blanden estos chavales no han sido fabricadas en sus países sino, quizá, al lado de nuestras propias casas. Luchar contra estas hipocresías sí que empieza a ser una tarea propia de otros géneros cinematográficos, el fantástico o la ciencia ficción.

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 10 de febrero de 2014.

El miércoles 12 de febrero, a las 19 horas, se celebra en la residencia universitaria Hernán Cortés de Badajoz un vídeo-fórum con la proyección del cortometraje Aquel no era yo. La entrada es libre.

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