03 febrero, 2014

Pluralismo político

La libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político son los cuatro valores superiores que propugna nuestro ordenamiento jurídico. Y deben de ser muy importantes porque así se mencionan en el primer artículo de la Constitución. Lo que no tengo muy claro es si el concepto de pluralismo lo entendemos todos de la misma manera: para muchas gramáticas el plural es el singular más uno y solo los antiguos griegos tenían un número llamado dual, que andaba a medio camino de los dos. Yo soy de los que siempre he pensado que la dualidad es una singularidad ligeramente ampliada, que no debe confundirse con la pluralidad. Por eso me pareció siempre un fraude que la grandilocuencia de esa expresión de la carta magna conviviera con unas normas electorales pensadas y pactadas para que solo pudiéramos elegir entre dos opciones.

Poco a poco el pluralismo se va haciendo un hueco y cada vez son más las posibilidades que tendremos para poder elegir: al PP le ha salido un competidor por la derecha que pretende ser vox populi, UPyD gana adeptos entre antiguos votantes de los grandes partidos, e incluso dentro de la izquierda se podrá escoger entre varias candidaturas en las próximas elecciones europeas. Hay quien ve con cierto miedo la fragmentación ideológica del panorama político, mientras que otros creemos que era una necesidad clarificadora, porque era imposible que tantos matices del pensamiento se cerraran en dos, como los diez mandamientos. El pluralismo político sirve para enriquecer y profundizar la democracia, mientras que el dualismo político corre el peligro de convertirse en un trastorno (bipolar).

Publicado en EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 3 de febrero de 2014.

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