05 agosto, 2014

Arte V

Hubo en Madrid una exposición de Velázquez, la primera de aquellas que se repitieron con el tiempo: la gente hacía colas como si se acabara el mundo para ver lo que tenía allí desde hace tiempo e iba a seguir estando. 

Habían lavado la cara a Las Meninas y estaba en una sala oscura, con una especie de biombo del que salía la luz en un determinado ángulo para poder apreciar la obra. Los suplementos semanales nos habían explicado cada detalle del cuadro y no se hablaba de otra cosa en la televisión. Y allí acabamos, 

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