22 diciembre, 2007

Cuestión de gustos


La página web de Rajoy nos descubre el lado humano del personaje y detalla hasta las películas, libros y canciones favoritas del presunto político. Me ha conmovido el hecho de que dos de sus canciones preferidas sean unas que a mí me gustan mucho. Y me ha preocupado: se empieza por tener algo en común con un personaje, aunque sea insignificante, y se puede acabar abrazándolo como al líder mesiánico. Si me ocurriere, os autorizo para que me llevéis a curarme. Donde sea.

Luego he visto que una de sus películas preferidas es el vomitivo y archirrepetido filme de las tardes navideñas Regreso al futuro. Me he tranquilizado por el lado personal, pero ahora me preocupa: ¿A qué futuro nos quiere retrotraer este chico? ¿Al 96, al cuatrienio negro 2000-2004 o al gobierno tecnocrático opusino de primeros de los 70?

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Figueiredo, soy la anónima habitual y la verdad, es que me he reído un rato con que has escrito de Rajoy. Imaginando al principio que ze noz pegara zu horrible dizlalia, y todoz habláramoz azí. Luego, intentando entender cómo a alguien le gusta esa horrible película de "Maikel J Fox", el hombre que se quedó más que en el futuro, en el pasado, como atrapado siempre en una especie de enanismo adolescente a medio hormonar. Pobrecito. Igual eso es lo de Rajoy, como tú dices, es "regreso al pasado" lo que propone.

Después de reirme con estas crueldades físicas, políticamente incorectas, propias de un ser despiadado como yo (y más en estas fechas), me ha asaltado la angustia.

Una angustia-incomodidad llena de matices, como la que descubrí el día que leí una entrevista a Rajoy en uno de esos tópicos semanales, en las que efectivamente se mostraba como lo que parece ser, un ser normal. Porque Aznar (como fue Franco) me parece deleznable, despiadado, acomplejado y anormal, y es mas fácil defenderse mentalmente de seres así. Pero cuando Rajoy contó en la entrevista su accidente de tráfico y como trepó hasta la carretera me impactó.

Cuando leo que la gusta "la chica de ayer" empiezo a sentir verdadera incomodidad física, como si alguien corrompiera esa para mí maravillosa canción, como si le faltaran al respeto a Antonio Vega... Deliro. Y me confunde confundirme con él. Y entonces me he recompuesto, me digo que a alguien no puede gustarle a la vez Tesis y Regreso al Futuro. Es físicamente imposible. Es mentira.

Me recompongo aún mas cuando leo: tiene dos hijos a quienes dedica siempre un rato: "Aunque vuelva cansado todos los días a casa", confiesa. ¡Aaaargg!. Ahí ya vuelves a ser deleznable Rajoy. ¡Un rato a los niños!. Porca miseria parece ser lo que dedicas a tus hijos, pero no lo cuentes, hombre. ¡Que asco! Y como un favor... ¡Incluso aunque esté cansado!. Uf, menos mal, gracias, que buen padre... ¡Cómo se esfuerza por sus niños! Y que se note...

En fin, que es verdad, es lo que haría un tipo "normal" (mejor utilicemos "habitual", un registrador de la propiedad corriente). Y como yo soy una anormal, a Dios gracias y a mi esfuerzo, pues no tengo miedo de parecerme a Rajoy. Ya no tengo miedo a nada. Ni a la Navidad. Porque ya no soy corriente y habitual, como Rajoy. Porque vivo como quiero vivir. Y eso es muchísimo valor, por lo que veo. Y nada, pero nada normal, porque casi nadie lo hace, pero todos se quejan. Sobre todo en estas fechas.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

¿Sabes lo que pienso después de leer tu post? Que las películas y canciones favoritas de Rajoy son otras y que estas las han elegido el equipo de psiquiatras y sociólogos (nunca los distingo bien) que asesoran a Don Mariano. Pensarán que así se consigue una imagen centrada, familiar, cercana,...

¡Cuánta razón tienes en lo de "tiene dos hijos a quienes dedica siempre un rato: Aunque vuelva cansado todos los días a casa".

Fíjaté que es algo que se le escapa a muchos hombres, incluso a los inteligentes. Hace un mes, Julia Otero entrevistaba a Guillermo Fdez. Vara y hablaba de que tenía dos consejeras embarazadas y con niños pequeños y que eso hacía que el gobierno fuera consciente de la necesidad de la importancia de conciliar...... y todo eso.

Y digo yo ¿Es que los consejeros no tienen niños pequeños? ¿Sólo es un problema de lAs consejerAs?

No.

Parece que sigue siendo cosa de mujeres. Yo tengo hijos pequeños y he tenido que dejar un montón de actividades (incluso profesionales) porque sé que mis horas libres de cada día son para llevarlos a natación, estar con ellos en el parque, hacer las tareas, bañarlos, darles de cenar y contar un cuento cada noche. Eso me ha supuesto dejar otras cosas que hacía antes pero 1. Es mi obligación y 2. Me compensa infinitamente. Yo creo que los varones que no realizan una paternidad más materna se están perdiendo LO MEJOR DE LA VIDA.

ASí que no me cuenten que siempre tiene un rato para sus hijos porque eso es tan falso como lo de "la chica de ayer". Además, a este tipo no me lo imagino diciendo a una "te acuestas a mi lado sin saber por qué" NO ME LO CREO.

Que lo pases bien, anónima

Anónimo dijo...

Soy la anónima y tienes mucha razón, Figueiredo. Hemos desviado el tema de Rajoy (comprendemos que un cerebro que entiende Tesis no puede disfrutar con Regreso al Futuro), al del hogar, mas interesante. Hace años les decía a unos compañeros de carrera que sus empresas deberían obligar al hombre al permiso de paternidad. No a la elección, sino a la obligación, puesto que la mujer tiene que tomarlo obligatoriamente. Eso empezaría a igualar las contrataciones de hombres y mujeres en las empresas. Me dijeron: “si, ya, tú lo que quieres es jodernos a todos”. Me dije, no hombre, eso haría que compartierais los primeros meses del niño y ayudarais obligatoriamente a vuestra mujer que acaba de dar a luz y sola a veces no se basta. Esos son los tipos impresentables, aún mayoría.

Luego están los tipos “buenos”. Algunos de ellos relacionados íntimamente con la Iglesia católica y reforzados por sus sentimientos de caridad y compasión. Sería el caso que retratas de nuestro presidente Guillermo. Aún con todas sus mejores intenciones y su inteligencia, vuelve a pifiarla, pues parece empatizar con el problema sólo cuando lo detecta en sus “pobrecitas consejeras”, no porque el problema forme parte de su propia condición como ser humano. En esta línea, un conocido de mi marido, muy de grupo cristiano él, nos dice orgulloso de sí: “yo procuro ayudar a mi mujer todo lo que puedo”. Y yo le dije con sorna (y sonrisa de mi marido, sabedor de las fallas que provoca la hipocresía de este individuo): “¿ayudar?, será compartir, ¿no?”. Y él: "bueno…eh…claro". Desde su infinita bondad, “ayuda” a su mujer, cuando ambos trabajan las mismas horas y cobran el mismo sueldo. Aún en la bondad, seguimos todos con el cerebro lavado.

Luego están los “mejores”, los imprescindibles para que todo cambie. Los que toman la paternidad como tú la has tomado, como algo propio y enriquecedor. Pero hasta a ésos se les escapa algún gazapo producto de nuestra retorcida educación, pues incluso tú hablas de “los varones que no realizan una paternidad más materna”. Bueno, lo entiendo como una forma de hablar, pero sería una “paternidad mas paterna”, porque los hombres que no contactan con sus hijos y cuidan de ellos no desarrollan la paternidad, con lo cual son muy poco hombres. Lo otro no es paternidad, es egoismo, escaqueo, miedo a sí mismos y puro morro. Enhorabuena por la elección que has hecho en tu vida y las satisfacciones que te ha dado.

Ah, y decir que en mi opinión este problema, como el del maltrato, se perpetúa a veces también por culpa de las mujeres. Muchas se sienten buenas e imprescindibles haciéndolo todo. "Si es que él hace la cama fatal, limpia la cocina fatal, para eso lo hago yo" (muchos de estos “tontos” lo hacen a propósito). Hasta a mi me pasa, pero una debe controlar ese estúpido perfeccionismo y también es ser una cargante y presuntuosa maruja. Otras tienen miedo de ponerse en jarras y decir: no habrá ropa limpia hasta que no pongas la lavadora. O se ponen en jarras y él, como los niños, sabe que es mentira porque es una blanda. Pero todas se quejan y dicen, “a ver, ya se sabe, los hombres… es lo que hay”. Yo diría: “o es lo que buscas”. En fin a ponerse las pilas las mujeres, los hombres, las empresas y el gobierno, que en este tema va bien, creo que progresamos adecuadamente. Enhorabuena por tu elección de vida otra vez.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

hola

una aclaración, querida anónima. Lo de "paternidad más materna" era una forma de expresarlo para que se entienda mejor. Lo que quiero decir es que la paternidad tiene que ser algo exactamente igual a lo que es la maternidad. De hecho sóo hay una cosa que pueda hacer una mujer y un varón no (lactancia). El resto de cosas las puede hacer un varón sin problemas.

Tienes razón en lo que dices sobre que algunas mujeres ayudan a perpetuar el machismo. Con mi hijo mayor y por cuestiones de horarios, era yo quien lo llevaba siempre a las revisiones pediátricas. Comentándolo mi mujer con sus colegas de trabajo había alguna que poco menos le parecía de "mala madre" dejar eso en manos de un varón. Eso sí, que el padre no se sepa ni el nombre i la cara del pediatra es "lo natural".

Y tienes muchísima razón en lo de ayudar y compartir.

saludos y gracias por tus comentarios, que dan vida a este espacio

Anónimo dijo...

Gracias a ti por valorar. Entiendo lo que dices del pediatra que cuentas, porque he visto cosas parecidas. Unas señoras se quejaban de sus maridos, como tantas, a lo que una conocida les preguntó si educaban a sus hijos para que no se repitiera la historia. Muy ufanas respondieron: "por Dios, mi hijo en casa no hace nada, él no tiene por qué hacer ni su cama". Les razonó mi conocida: "bueno, entonces la que se case con ellos, tendrá el mismo problema, ¿no?". Y ellas, entre risas respondieron: "la que cargue con él que "arree", y se joda como nos hemos jodido nosotras, jajaja". Verídico.

Lo de la paternidad materna ya sé que era una forma de que se entendiera lo que querías decir. Te refieres a una paternidad que alcance lo que tradicionalmente se dejó sólo para la mujer, algo a lo que tienen derecho los dos, porque debe ser un disfrute para ambos. Solo lo señalé por cuidar ese lenguaje que nos pierde hasta a los que tenemos mejor intención. Porque importa, como decimos, que digamos compartir y no ayudar. Mucho mas que eso de empezar las cartas con queridos/as compañeros/as, o compañeras/os, o compañer@s (que la gente ya no sabe cómo hacerlo, porque toda la carta así es cansino). Eso no basta, y a mi al menos ese punto me da igual. Hay cosas mas importantes. Saludos, equilibrio y felicidad.

Anónimo dijo...

Se me olvidó comentar en la anécdota que conté que mi conocida es una maestra soltera, y las señoras que se quejaban eran maestras casadas, reunidas en un corrillo en el recreo. Preocupante.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

¡Y eran maestras! Te voy a contar una anécdota de 1996. Era uno de los últimos años que en los colegios de Badajoz había clases por la tarde. Maestra de 4º de primaria en e CP San fernando de Badajoz. Niños y niñas de 9-10 años- La maestra pone a coser a las niñas y le dice a los niños que salgan al patio. Las niñas se quejan porque creen que es un castigo lo que les están haciendo.

Y nadie del claustro se atreve a decirle nada a la señora. ¿es que los chicos no pueden coser? ¿No existen los sastres? ¿Qué llevóa a la señora a pensar que las niñas tenían que aprender a coser y los niños no?

Era una señora muy mayor, pero chicos y chicas jévens, de aquel claustro, se callaron como...


no digo más

Anónimo dijo...

Qita, quita, Figueiredo, no le recuerdes a la anónima aquellos años con ese asqueroso pañito blanco en el colegio de monjas haciendo vainicas. No había cosa mas irritante para mí, por mas que me esforzara mis sudorosas manos hacían que el resultado fuese pésimo y me bajaba mi maravillosa media de EGB. ¡Aaaaarg!. Ahora tengo alergia a las agujas y pago gustosa a una señora que se dedica por vocación a esos trabajos.

Luego, en el instituto, gracias a los avances sociales, pude coger informática, mientras que algunos amigos gamberretes cogían hogar, de cachondeo, porque allí no se hacía nada, y se llevaban a casa tartas y jerseys. Ya cambiaba algo poco a poco...

Sin embargo, a pesar de nuestro papel tradicional como expertas modistas y cocineras, la fama aún es muy exclusiva de señores sastres y señores de alta cocina. ¡Ay, el techo de cristal!. Aunque aún me irrito mas cuando hasta mujeres inteligentes que aprecio comentan: "pero bueno, esa ministra que trajes; y que verguenza, que mal peinada". Y les digo enfadada: "¿Y por qué no te centras en hablar sobre la gestión de esa señora y te entretienes en criticar el peinado de Anasagasti?".

En fin, si ellas no se arreglan a la moda, mal, y si van demasiado arregladas, y se preocupan de la moda, también mal. ¡Qué mas dará! A ver si se centra la gente, hombre, de una vez, y empezamos todos a tener las cosas claras.