12 diciembre, 2007

De espaldas a Portugal

En EL PERIÓDICO EXTREMADURA de hoy aparece este interesante artículo de Ian Gibson.
De espaldas a Portugal

Hace cuatro años comenté en otro lugar que España daba la impresión de vivir totalmente de espaldas a Portugal, casi como si no existiera. Veía, o creía ver, síntomas de tal desentendimiento por doquier. Me llamaba la atención, por ejemplo, que en los espacios metereológicos de TVE-1, Portugal solo figurara como un hueco, un descampado, una especie de tierra de nadie situado al oeste de la península, a orillas del Atlántico, sin indicación alguna de nombre de lugar ni del tiempo que hacía o pudiera hacer allí. Portugal estaba, literalmente, borrado del mapa. Recordé que los espacios correspondientes de la BBC no obliteraban de manera similar a la República de Irlanda para atenerse solo al norte de la isla hermana, incorporada en el Reino Unido, y que ello me parecía un detalle digno de elogio.
¿No se daban cuenta los de Prado del Rey de que suprimir así a Portugal era poco menos que un insulto, un ninguneo, aunque no fuera intencionado? ¿De que muchos portugueses veían sin duda la televisión española y podían sentirse heridos al constatar que para ella no existían? ¿De que a numerosos españoles con intereses en Portugal, turísticos o empresariales o los que fueren, les sería de utilidad estar al tanto del tiempo previsto allí?

No ha habido rectificación. Portugal sigue siendo para TVE-1 una mancha marrón sin señas de identidad. Y no ocurre solo en la televisión estatal. Para Cuatro, sin ir más lejos, nuestro vecino es un trozo de papel de plata arrugado, atravesado, eso sí, por dos hilillos innominados que resultan ser el Duero y el Tajo. En la frontera se paran en seco, como si chocasen contra un muro infranqueable, los símbolos de nubes, soles, relámpagos, lluvia. Portugal, para el hombre o la mujer del tiempo, ni existe ni tiene clima. Y eso que está ahí, pegado a nosotros, con sus 10 millones de habitantes.
¿De dónde procede este no sentir a Portugal como algo cercano? ¿Del hecho de que para los españoles el portugués hablado es sin duda más difícil de entender (y de leer) que el español para los lusitanos, lo cual crea ya de por sí una barrera inicial? ¿De percibir o sospechar cierta hostilidad latente en muchos portugueses hacia este país, hostilidad originada siglos atrás con la anexión española de su territorio entre 1580 y 1640 y la siguiente guerra de independencia, e incrementada ante el temor de nuevas tentativas asimiladoras o acaparadoras? Tal vez se trata sobre todo de la dificultad lingüística. El hecho es, de todas maneras, que se habla poquísimo de Portugal en los medios de comunicación españoles y que, para muchísimos ciudadanos, Portugal podría estar todavía en la luna, o más allá.

¿Y una unión futura de los dos países dentro de la Comunidad Europea, superados recelos previos? Nada más producirse el cambio trascendental de 1931, el fervoroso republicano que fue Antonio Machado --que años atrás había apuntado, en un famoso poema, que "el Duero cruza el corazón de roble de Iberia y de Castilla"-- aludió con complacencia a la posibilidad, que reconocía lejana, de tal matrimonio. Hoy es José Saramago --el primer escritor portugués de todos los tiempos que se ha hecho genuinamente popular en España-- quien vuelve a levantar la bandera de una futura República Federal Ibérica. Sus declaraciones al respecto acaban de recibir el beneplácito de otro premio Nobel cuyo apego a las tierras de Pirineos abajo es bien conocido. La creación de un Estado ibérico y federal que integrara Portugal y España, ha manifestado Günter Grass , es "una propuesta interesante". Y ha añadido: "Un Estado ibérico también tendría, en Europa y en un contexto federal, un peso mucho mayor que el de dos estados aislados".
Parece indudable. Se trataría de un Estado de unos 55 millones de habitantes, ubicado inmejorablemente entre Europa y Africa, orientado tanto hacia el Atlántico como al Mediterráneo, y con un potencial extraordinario. Grass ha admitido que tal vez no sea realizable el sueño federal iberista, al cual, como es obvio, se pueden oponer muchos argumentos. También ha dicho que Europa no debe temer la inmigración, que la mezcolanza es lo bueno, y que es precisamente la nueva savia, la mezcla de sangres, de culturas, lo que hace que un país avance. En el caso concreto de la península Ibérica, ha recordado, con razón, que el mestizaje ha generado cosas grandiosas , entre ellas, a su juicio, la novela picaresca. De todo ello sabe muchísimo el maestro Juan Vernet .
Aunque no se vea nunca la soñada Iberia federal, el acercamiento ahora en curso de los dos países, propiciado por la compartida pertenencia a la nueva Europa comunitaria, está ya acarreando notables beneficios para ambos, proceso que es de suponer continuará. Mi sueño personal sería que se multiplicasen los contactos culturales entre ellos.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Soy la anónima y sabes que estoy de acuerdo completamente con este artículo. España vive de espaldas a Portugal, ya lo comenté en una ocasión, y no lo entiendo. Yo encuentro en Extremadura una especie de desprecio hacia Portugal. También he encontrado en Italia siempre una especie de desprecio hacia España. Complejos de cada pais, supongo.

Una vez que estaba en Portugal, viendo la televisión portuguesa, y le preguntaban a muchos portugueses por la calle sobre la unión de España y Portugal. Ninguno estaba de acuerdo. Supongo que tienen razón, nos superan en educación y en formas, algo muy importante para mí. De todas formas, ójala se convenzan portugueses y españoles y esa utopía pueda llevarse a cabo. Si hay que votar, mi voto es sí.

Y eso que no me gusta la literatura de Saramago, que le voy a hacer, lo he intentado, y son de los pocos libros que he decidido no acabar. Como soy anónima puedo decirlo sin que me insulten, no le encuentro hondura psicológica ni sentimental, hallo cierta sequedad del alma, y a mi eso me importa mucho. Lo mío es mas tipo Dostoievski, Chejov, o García Márquez. Será que he vivido dramas. Para gustos, la literatura. Pero eso es otro tema, que me pierdo. Saludos

Puntos de vista y ... nada más dijo...

En este tema no soy objetivo porque Portugal es mi pasión y mi profesión. Estoy de acuerdo en que los tratamos muy mal, y sé que es imposible una unión por muchos motivos. Pero se puede ser muy buenos amigos sin casarse. Soy licenciado en Filología Portuguesa y reconozco que me gusta Saramago. Algunos libros me han aburrido y los he dejado a la mitad. Y no pasa nada. No te puedes imaginar la de autores "ilustrísimos" que no me dicen nada. Es lo bueno que tiene la literatura, que se puede elegir.

Luís Leal Pinto dijo...

Nos últimos tempos tenho lido, visto e falado com muita gente sobre o papel que têm duas nações históricas no contexto mundial. Trata-se dos rebeldes irmãos Portugal e Espanha, o “Abel e Caim” ibéricos.
Muita tinta tem corrido por esses jornais e muitas teclas premidas em blogs de “opinion-makers” que contribuem com o seu ponto de vista para o debate de algo que já é quase intemporal.
Como se sabe, Portugal é o país europeu com as fronteiras físicas definidas há mais tempo, desde 1249, e Espanha, como a conhecemos (apesar de ser um mosaico de outras nações) é um conceito, quanto a mim, mais politico que cultural (remeto-vos para a eterna discussão se é politicamente mais correcto falar “espanhol” ou “castelhano”, isto só para abordar a questão de uma forma simplista, pois muito mais haveria que mencionar!).
Curioso é o facto de, actualmente, o tema da união federal da Península Ibérica estar na ordem do dia (creio que este tema tem “timings” próprios que muito pouco têm que ver com as suas reais intenções). Vozes sonantes de ambos os contextos culturais, ou apaixonados por este canto ibérico, têm emitido as suas opiniões sobre este tema, muitas delas com um interesse intelectual profundo que serão enunciados interessantes para estudar num futuro que será certamente incerto.
José Saramago, o “Nobel” luso, amado e odiado escritor, residente na ilha Espanhola de Lanzarote, é um dos apoiantes de uma hipotética união federal Ibérica. Será possível? Será viável?
Durante muito tempo, partilhei este ponto de vista argumentando com todos os recursos que pensava serem úteis para este tema e, acima de tudo, seriam positivos para o desenvolvimento integral de todas as nações presentes neste ponto geográfico. Actualmente, apesar de não ter mudado totalmente o meu ponto de vista, sou mais cauteloso com os meus argumentos e busco mais informação e experiência de vida para poder opinar sobre tão fascinante tema.
Também outro grande escritor, para mim o maior da literatura portuguesa (cujo pensamento me tem influenciado em inúmeros campos do domínio humano), no inicio do século passado, escreveu algo sobre um possível “casamento” político ibérico. Pouca gente tem conhecimento deste facto, mas trata-se de Fernando Pessoa e o seu arguto pensamento é de uma lucidez claríssima que me deu bastante que reflectir. Nas suas palavras não posso afirmar se é ou não um iberista, creio que seria algo “inconclusivamente” ofensivo, para com um intelectual que tenta reflectir sobre este tema da forma mais isenta possível, onde não há espaço para nacionalismos exacerbados. Daí que transcrevo as suas palavras:
“Para uma união ibérica de qualquer espécie, seja essa espécie qual for, três cousas são essenciais, e sem elas nada se poderá fazer, e antes de elas se fazerem é inútil pensar em qualquer aproximação. Essas três cousas são:
1º a abolição da monarquia em Espanha;
2º a separação final da península nas suas três nacionalidades essenciais – a Catalunha, Castela e as províncias que conseguiu submergir na sua personalidade, e o estado galaico-português.
É absolutamente impensável a solução do problema ibérico sem ser por uma federação; é impensável a federação com a constituição desigual, anti-natural, viciosa e falsa, dos estados ibéricos actuais.”
Pessoa formula o seu pensamento anos antes de acontecimentos históricos marcantes do século XX como a 1ª república e a guerra civil espanhola, o estado franquista, a revolução de Abril lusa e a transição para a democracia em Espanha, com um retorno “imposto” da monarquia. No entanto, o meu caro leitor nota a actualidade das suas premissas.
Segundo a minha óptica alguns pontos são mais possíveis de câmbio que outros. Vejamos.
1º Abolir a monarquia em Espanha. Creio que será algo inevitável, apesar da figura régia, por enquanto, reunir algum consenso entre os espanhóis, mas o reinado de Juan Carlos não será vitalício e um dia os espanhóis terão de eleger, entre si, se se identificam mais com uma monarquia ou com um sistema republicano. Símbolo por símbolo (rei ou presidente) creio que os espanhóis optarão por algo que não dependa de um direito de nascença.
2º Separação das nacionalidades ibéricas. Aqui Pessoa não contou com algo fundamental e com uma identidade cultural antiquíssima, impermeável durante séculos a influências culturais externas, o País Basco, que, quanto a mim, tem um peso tão importante quanto o estado catalão.
Apesar de uma génese comum, principalmente linguística, não acredito na ideia de um estado galaico-português, uma vez que, por diversas circunstâncias, a Galiza não tem um percurso paralelo com a identidade lusa, pois Portugal não é apenas a zona norte do Douro. Algo também muito interessante que poderá ser comum a Portugal e Galiza, após a sua formação enquanto entidades distintas, é a sua vocação emigrante, algo que poderá ser um factor interessante, muito baseado na sua “litoralidade atlântica”. Note-se que a comunidade galega, por exemplo, nos Estados Unidos, sempre esteve muito próxima da comunidade lusa. Aí está algo muito interessante que nunca se analisou em profundidade (pelo menos que eu saiba).
Por último, e aqui não poderia estar mais de acordo com a mundivisão de Pessoa, teria que existir uma constituição comum, justa, que não privilegiasse uns estados em detrimento de outros. Como sabemos é algo difícil, quase impossível para os que acreditam pouco na utopia, uma vez que as concentrações de riqueza são claramente díspares e não são uniformes, basta olhar para a actualidade e ver que não se trata de apenas nacionalismos… a economia é sempre mais forte.
Imagino como seria se existisse essa união ibéria. Provavelmente teríamos mais força política e económica no contexto da Europa, mas talvez teríamos ainda mais assimetrias regionais, com os eternos desfavorecidos, secos, desertificados, áridos, esquecidos… ocorrem-me regiões como o Alentejo, a Extremadura, a Andalucía… uma vez que a sua situação geográfica não é das mais favoráveis segundo a vontade de alguns políticos… enfim, estes contextos hipotéticos, os futuros alternativos, são apanágio das bandas desenhadas e talvez eu leia demasiado…
Agora sim, o derradeiro argumento, que me leva a não ter a minha postura rígida, imutável, e um tanto indecisa. Os “filhos” desta ibéria peculiar, o continente sul-americano repleto de “genes ibéricos” será uma extensão do que foi, é e será um pensamento ibero e, tudo isto, em dois idiomas, parecidos e de origem comum, o espanhol e o português.
Será isto um factor de união? Será que o facto de serem duas identidades fortíssimas, apesar de algo semelhantes, não será um elemento dissuasor de uma união do “lado de cá” do atlântico?
Acredito que são argumentos fortes neste mundo global e que tudo depende de vontades colectivas reais e não hipotéticas. De contextos harmoniosos e justos, estratégicos (principalmente no domínio humano e do desenvolvimento sustentável) e sociais, pois é difícil falar de uma união ibérica, cultural, quando a imigração para o sul da Europa, principalmente a africana (da qual fomos colonizadores), é uma realidade que tem alterado muitos dos conceitos que temos das entidades nacionais ibéricas.
Entretanto, eu continuo a tentar aprofundar a minha percepção da realidade, com a ajuda dos grandes, como Unamuno, Negreiros, Gómez de la Serna, ou o sereno Miguel Torga que, no centenário do seu nascimento, me ajuda com suas palavras para entender aquilo que vivo: “A minha humanidade tem agora as dimensões da península, com todas as contradições que a dilaceram harmonizadas”.

Luís Leal Pinto dijo...

Perdoa a seca! Mas estava inspirado!
Um abraço!

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Luís, isto merece uma conversa de várias horas. É que este é "o meu tema". Agora não vou responder mas o teu texto tem para um livro.

Só uma ideia inicial: Eu não acredito na intergração de Portugal com o resto de Espanha (Para mim Portugal é Espanha etimologica e historicamente). Fundamentalmente porque o imperialismo espanhol acaba sempre por não deixar viver as culturas minoritarias. E eu gosto imenso da língua e da cultura portuguesa.

Mas Luís, é que eupassaria a noite toda a escrever do assunto assim que melhor guardamos o assunto para uma boa conversa.

Se tiver tempo amanhã respondia, com certeza.

Obrigado pela participação no blog

Um Abraço

Anónimo dijo...

Aquí la anónima. La exposición de Luis Leal, al que no conozco, impecable. Pessoa, un auténtico visionario. Primero, la abolición de la obsoleta monarquía, que espero ver antes de morirme. Segundo, los estados confederados. Espero que en esa utopía Extremadura sea incluida con Portugal y Galicia, y no en Castilla.

Aunque dije que no lo haría, vuelvo estúpida a darme contra la pared. El impedimento para la unión, la triste y última falacia en la que siempre discrepo aquí con Figueiredo. Según él, el imperialismo español (vergüenza me da hasta escribirlo, que absurda expresión), “que no deja vivir a las culturas minoritarias”. Parece que debe salir este tema siempre, que cansancio.

No es ése el impedimento para la unión de España y Portugal hoy en día. Ese es un argumento trasnochado y hoy en día inexistente. España fue en tiempos, imperialista, pero no hoy. El impedimento para la unión en España, e incluso con Portugal, son esas "culturas minoritarias" que no dejan vivir en paz al resto de la península. Hoy ya no son minoritarias. Esas culturas minoritarias son hoy tan mayoritarias que hacen que muchos intelectuales tengan que abandonar sus tierras por una intolerancia manifiesta. Tierras "minoritarias" donde hoy se vive sin libertad en una nueva forma de dictadura de opinión. Tierras minoritarias donde se vive con miedo por grupos independentistas y la gente ante la barbarie mira hacia otro lado.

Culturas minoritarias que quieren fagocitarlo todo, por mas que tengan. Estas culturas minoritarias no querrían la entrada de Portugal en España porque tienen menor renta que ellos. En la misma forma no quieren contribuir con su renta al desarrollo de regiones pobres como Extremadura y Andalucía. Ellos no iban a dejar que entraran mas pobres en España a “robarles” sus impuestos que ellos se trabajan y nosotros no. El egoísmo de esos Paises, Vasco y Catalán, disfrazado de individualidad (como si los demás no tuviéramos nuestras individualidades) es el impedimento principal para la unión de España, Portugal y de España misma, si es que existió alguna vez España. Ojalá se independizaran y nos dejaran vivir en paz. Pero se trata de dinero y de intereses políticos. Estamos cansados. Lamento tristemente discrepar, Figueiredo, no puedo evitarlo, es mi opinión. Espero que en otros temas podamos seguir coincidiendo. Un saludo.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Bueno anónima. Del mismo modo que me alegra coincidir en algunas cosas me alegra discrepar en otras. No estoy de acuerdo con el planteamiento. Pero no quiero echar más leña a este fuego y mucho menos abrir un debate sobre la estructura de los pueblos naciones y estados pensinsulares. Sólo una cosa que es aplicable a todos los nacionalismos del mundo: Se ve el de los demás pero no el propio. Y es algo que pasa en Kosovo, en Serbia, en Irlanda y en España,.... en todos los lados. Por eso sigo pensando que lo mejor es no sentir ninguna patria y sentir todas al mismo tiempo, admirar las diferentes culturas y no hacer de ellas banderas exclusivistas.
Pero lo dicho, anónima (se me hace raro llamar así a alguien) este espacio de puntos de vista está para coincidir y para todo lo contrario.

Anónimo dijo...

La anónima agradece tu respuesta tolerante. Será que yo perdí los conceptos de patria y familia a través de la vida y me cuesta entender tanta vehemencia en estos temas. ¡Y mira que yo soy vehemente!. Lamento, al igual que le comenté a Jose Mª Núñez en el blog "nada es inocuo", el seguir anónima, pero me parece la única forma de poder explicar con libertad todas mis vivencias, acuerdos y desacuerdos con lo que se exprese. Está una muy acostumbrada a que la encasillen en este pais de tópicos. Yo coincido en unas cosas con unos, en otras con otros, y la tierra de nadie nunca es segura. La gente que conozco en su mayoría (excepto mi pareja)es de pensamiento único y definido, es importante quedar bien para ellos. Pensar no es un acto habitual entre la gente que trato, en mi trabajo o amistades. Trabajar y trabajar, y consumir, sí.
Me gusta esta libertad de opinión, de la que en la vida las mujeres (y los hombres) tantas veces no podemos disfrutar sin que nos incluyan o nos marquen. gracias por tolerar. Saludos y hasta otra.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Bienvenido sea el anonimato si trae más libertad. Mientras tanto tendremos que seguir luchando para lograr que una sociedad en la que la heterodoxia no sea castigada. Entiendo que todavía nos falta mucho para poder expresar cualquier cosa firmándola con nommbre y apellidos. De hecho todos usamos alguna vez el anonimato, sobre todo en la red, cuando queremos decir algo que no es políticamente correcto.