26 mayo, 2008

La mala memoria

Los que pasamos nuestra infancia en la década de los 70 sufrimos cada tarde de los sábados siguiendo las lacrimógenas peripecias de un niño genovés en busca de su madre. Aquella mujer italiana había emigrado a Argentina en busca de algo que le sirviera para sacar de la pobreza a su familia, y al país suramericano llegaron también un millón de transalpinos que hemos acabado viendo en los apellidos de muchos futbolistas y en ese maravilloso castellano con acento italiano que se habla en Buenos Aires. Muchos años después, Alemania y Suiza se llenaron de gentes que venían del sur de Europa, que comían pasta, hablaban alto, gesticulaban mucho y ?todo hay que decirlo- realizaban pequeños hurtos. Los italianos fueron uno de los pueblos del mundo que más tuvo que emigrar para huir de la muerte y del hambre, pero la mala memoria se ha adueñado de Berlusconi, Bossi y sus ministros, que acaban de convertir en delincuentes a quienes repiten lo mismo que sus compatriotas hicieron en un pasado no tan remoto. A la Italia de hoy no podría llegar un niño llamado Marco en busca de una madre rumana que trabaja en el servicio doméstico de una rica familia milanesa, porque a buen seguro que se arriesgaría a 4 años de cárcel. Alguien dijo que la libertad consistía en que cualquier ser humano pudiera estar en la calle sin tener que dar explicaciones a nadie, pero en Italia ser extranjero puede llegar a ser un crimen. La amnesia colectiva nos impide ver que renacen con fuerza las mismas ideas que asolaron Europa durante la primera mitad del siglo XX: todo es tan triste como en aquella serie de nuestra infancia.

9 comentarios:

Sara dijo...

¿Y ahora que en Italia se quedan sin nannies para sus hijos y sin señoras que limpien las casas de la clase media... qué va a hacer Berlusconi?
Besos,
S.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con tu artículo Figueiredo, básicamente, ideológicamente. Es sólo que en este tema es difícil simplificar, no lo veo todo claro, así que me ha salido una parrafada de las mías. Creo que lo de Italia no es mala memoria como dices, es sólo cuestión de dinero. Economía pura y dura. Las ideas y sentimientos, cuando nos acercamos a la pura realidad, muchas veces quedan tristemente al margen en este tema.

Los italianos emigraron a un pais donde faltaban manos y sobraba trabajo. Los inmigrantes son expulsados de Italia y penalizados cuando la crisis azuza y los inmigrantes empiezan a sobrar. Dice Sara: "se quedan sin nannies para sus hijos y sin señoras que limpien las casas de la clase media". Es decir, nuestros motivos, disfrazados de tolerancia, son básicamente económicos. Quizás allí las chicas de clase baja empiezan a no encontrar trabajo, y compiten con inmigrantes para esos trabajos de nannies y limpiadoras que antes no querían. Igual puede pasar aquí, y podría llegar el fascismo que tantos tememos y odiamos. Un Berlusconi o Gil a la española.

El otro día, precisamente en el programa de Sara, en canal extremadura, ví un señor gitano del mercadillo que se quejaba de que sus ventas decaían y culpaba a los chinos. Dijo: "a los chinos había que matarlos a todos. A todos. Pero matas uno y salen 100". Me quedé de piedra. Leo también que en Suráfrica se realizan linchamientos de inmigrantes de Mozambique, Zimbawe y Malawi, pues roban los trabajos a los zulúes nativos. El racismo y la xenofobia no son muchas veces sólo cuestión de raza, si no de dinero.

Leí un artículo en el Mundo, día 3 de Abril, que recorté, donde dicen: "España necesitará 157000 nuevos inmigrantes cada año hasta 20020". "Los inmigrantes contribuyen mucho a los ingresos del país, pero a cambio, apenas se benefician de las pensiones y hacen un uso muy bajo de la sanidad y de la educación pública". Vaya, que hoy por hoy son rentables, así que somos tolerantes. Cuanso no lo sean, ya se verá. Mañana es mañana. ¿NO ES REPUGNANTE SU VISIÓN? Me va alguien a explicar ahora que el Mundo dice que hay que traer inmigrantes por amor. Este artículo me confirmó que no es oro toda la tolerancia que reluce, y que todos los temas, éste incluído tiene muchos matices.

Otra curiosidad del artículo es que cuenta que hará falta traer inmigrantes cualificados debido a la pérdida de alumnos en la universidad. Buena solución, en vez de intentar comprender qué graves déficits hay en secundaria que hacen que la gente no sea capaz de superar una carrera. En lugar de ver qué déficits hay en el mercado que hacen que a nadie le merezca realizar unos estudios universitarios tras los que vas a tener un sueldo muy bajo. En pocos países los recién licenciados están tan mal pagados y con tan malas condiciones de trabajo.

Actualmente parece mas práctico hacer un módulo, estudias menos y cobras igual o mas. Había superávit de universitarios, y en lugar de esperar a que el mercado se autorregule y suban los sueldos, traemos inmigrantes licenciados, y así se mantiene bajo el sueldo del universitario y el empresario sigue forrándose.

Acaba el artículo sugiriendo que se produciría la descapitalización humana de estos países al robarles sus cerebros y negarles la posibilidad de desarrollo. Pero consuela nuestras conciencias diciendo: "todos saldremos beneficiados. Si 1000 personas se van a España, 1000 puestos se quedarán libes en esos países". Pero yo pienso que faltarán mil médicos en África que serán insustituibles si nos los traemos aquí (pues hablaban de traer médicos, enfermeros, informáticos...). Todo, en fin, es según se mire. Matices. En resumidas cuentas, sólo hablo de mirar con previsión de futuro, para esos países y para el nuestro. Si sale aquí elegido algún día un Berlusconi, no sé si podría soportarlo. Saludos de queridanónima y enhorabuena por tus artículos, que siempre leo, y comento sólo cuando pillo un rato y tengo algo diferente que alegar.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Hay quien dijo que el racismo no existe. Que lo que existe es pánico a que los pobres nos contagien su pobreza, repartan su pobreza. Por eso podemos ser vecinos del gitano Joaquín Cortés, del negro Denzel Wahsington o del Jeque árabe con casa en Marbella. La cosa se pone chunga cuando es un gitano sin nombre, un senegalés que vende alfombras o un "moro" que recoge pimientos en la Vera.

El problema se agrava, y es cuando surge el racismo puro y duro, al identificar a una persona de una raza o colectivo con el status o comportamiento (generalizado o no) de otros miembros de ese grupo.

Yo sigo pensando que maldita la hora que crearon las fronteras y las nacionalidades.

Alicia Vernok dijo...

Sobre gitanos: pues es evidente, la mayoría son extremadamente racistas. Quizás, precisamente, porque son pobres. Es un buen arma para el poder esto del sentimiento nacional, ¿eh? pobres contra pobres defendiendo las riquezas de otros porque son sus compatriotas, los mismos compatriotas que tienen la culpa de su situación precaria.

Pero los delincuentes en Italia son los gitanos, claro, il Cavaliere es un santo varón. Y además nos regala mamachichos.

Sara dijo...

No lo digo yo, lo asumen ellos, lee este estracto de un teletipo:

En cuanto a la libre circulación de personas entre países comunitarios, varios ministros coincidieron en que no puede haber amnistías para los clandestinos. Con una excepción: el caso del personal doméstico y de las niñeras. Sin los quienes, según la ministra de Igualdad de Oportunidades, Mara Carfagna, Italia "viviría un drama socioasistencial que involucraría a las familias con menores, ancianos y discapacitados".

Puntos de vista y ... nada más dijo...

La argumentación del neofascismo no difiere, en el fondo, de la que mantenían los traficantes de esclavos del XVIII y XIX. La libertad que predican para las mercancías no la quieren para las personas. Por eso, decía con ironía un senegalés, preferiría ser tratado como carne porque a buen seguro tenía más libertad, mas seguridad y más garantías que intentando hacer valer su condición de ser humano.

Anónimo dijo...

Como bien cuenta Vernok con humor, es bien cierto que los gitanos no son racistas. Sólo son racistas con quien creen que les quita el pan, los chinos. Como los zulúes, que se han vuelto racistas con quien les quita el pan. En general la gente se vuelve racista cuando siente crisis económica o inseguridad ciudadana (que les roben sus preciadas pertenencias, vaya). Buscan culpables, y si encima algún político se los da, pues ya tenemos el horror servido y excusa para toda monstruosidad, como las de Berlusconi, Hitler ...

Me ha resultado una información interesantísima el teletipo de Sara. Es decir, los inmigrantes que nos hacen falta sí, los otros, no. Mercancía. Me demuestra que el caso de Italia es de un cinismo impresionante, repugnante. Viene a confirmarme la misma idea que deduje del artículo de El Mundo: tanto en la potenciación como en el recorte de la inmigración (como el brutal de Berlusconi) se esconden siempre sucios intereses económicos o políticos. Berlusconi quiere hacerles creer que la inseguridad ciudadana viene de los inmigrantes, y que él con mano de hierro de asesino, lo va a arreglar todo. Y quiero incidir en lo mismo: cuidado, que un pueblo desesperado lo cree todo.

Yo no sé lo que hay que hacer. Sólo sé que hay que manejar con cuidado crisis como ésta que se nos avecina, para que no surja un nuevo fascismo, no somos todos tan buenos ni tan controlables como quisiéramos creer, ningún país está hecho de santos. En los años 20, Alemania llegó al dato de inflación mas alto de la historia, ¡el 3.25 millones por ciento en un año!. El país estaba en bancarrota económica y también moral. Hitler les dio lo que pedían, seguridad y fe en sí mismos. Y el resultado monstruoso ya lo conocemos. Ahora, la enorme inseguridad ciudadana en Italia, mezclada con la crisis ecónomica creo que puede explicar la existencia de un Berlusconi, que quiere hacerles ver que sus problemas vienen de los extranjeros y no de una pésima gestión del pais. Sólo pido que aquí se actúe con cabeza para que nada de esto suceda. Saludos de queridanónima.

Anónimo dijo...

Leí ayer que en Japón se está desarrollando enormemente el desarrollo de robots humanoides, entre otros factores porque la población envejece y son totalmente reacios a la entrada de inmigrantes. Prefieren que los cuide un robot a un extranjero. Son un pueblo muy extraño.

No me resisto a reseñaros esta noticia que, aunque no viene a cuento, me ha impactado profundamente. Un japonés tenía, sin saberlo, a una mujer de 58 años viviendo en un altillo del armario de su propia casa durante un año. Aún estoy impactada. Saludos de queridanónima.

http://www.elmundo.es/elmundo/
2008/05/30/internacional/
1212149583.html

Puntos de vista y ... nada más dijo...

En Italia lo que hace falta ya es afinar y que digan que sí quieren rumanas para el servicio doméstico. A poder ser que sean jóvenes y guapas, sin familia ni expectativas en la vida, sin aspiraciones a crear su propia familia y desarrollarse como personas.... Bueno, lo que necesitan son esclavas, no personas que trabajen.

Japón es otro mundo.