30 agosto, 2008

Libros gratis


No odio casi nada, pero me empieza a causar hartazgo las quejumbre de algunas personas sobre el precio de los libros. No sé si será porque los aprecio y sé lo que cuesta hacerlos, que me agota tener que discutir en ascensores, en las colas, en las salas de espera,... con quienes creen que el precio de los libros es desorbitado y que deberían ser gratis para todos. Uno que tiene como su olor favorito el aroma de los libros en septiembre llega a indignarse con estas cuestiones.

Luego están los que creen que deberían ser gratis para todo el mundo. Yo creo que para las familias con escasos recursos deberían serlo, sin duda, pero no para todo el mundo, porque los libros de texto de todo un curso valen lo mismo que dos días de hotel en cualquier playa. Además, por esa misma regla de tres por qué no ponemos gratis otras cosas.

Los libros de mis dos hijos me han costado 300 euros. Los van a usar desde el 15 de septiembre de 2008 hasta el 22 de junio de 2009. Me sale, más o menos, a 1.1 euro al día (los libros de los dos). Pero es que mis hijos se beben cada día entre los dos un litro y medio de leche, muy necesaria para su alimentación, y me cuesta 1.30 euros al día, con la diferencia de que los libros los puedo ir guardando y de la leche me quedan recipientes para el contenedor amarillo.

Por proponer la gratuidad a lo mejor era más necesario que lo fueran los pañales. En los dos primeros años de vida de un niño (datos que experimenté hace unos años) el gasto de pañales era de unos 800 euros, (¡400 por año y más de un euro al día!). Pero parece ser que las familias pueden asumir fácilmente unos gastos y lo de los libros escuece un poco más: no hay traje de comunión que valga menos de 180 euros (¡¡¡y sirve sólo para un día de la hostia!!!).

Y después de decir todo esto, ahora me planteo por qué narices vamos a tener que usar siempre libro de texto.

Lo que sí que haría es algo para que se pudieran heredar (por ejemplo, que los libros no tuvieran ejercicios para hacer en él sino en otro cuadernillo).

Y otro día hablaré de las librerías, esos lugares maravillosos que subsisten en pueblos y barrios gracias a los libros de texto.

10 comentarios:

Carlos Cabanillas dijo...

A mí me importa un carajo el precio de los libros de texto. Lo que realmente me molesta es su existencia.

Feli dijo...

No se puede decir mejor con menos palabras, a mí también me molesta su existencia. En las clases tiene que haber muuuuuchos libros, en las bibliotecas de los centros muuuuuchos más, pero no de texto.
Saludos

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Bueno, veo que hay más gente que piensa como yo y que , negando la mayor, se resiste a dar por sentada la necesidad imperiosa de lo que yo llamo "libros detesto", porque son los libros que más detesto. En cualquier caso, mi reflexión pretendía hacer notar la hipocresía social sobre el conceptos como "caro", "barato" o "gratuidad".

Gracias por vuestros comentarios.

Alicia Vernok dijo...

Yo también coincido!!

Hitos dijo...

Ademas de que no se pueden heredar tienes el problema de que hacer con ellos. Le he planteado al colegio si recoge los libros obsoletos y parece que si, que los quieren

Hitos dijo...

Te he nombrado en el dia del blog, entre los 5 elegidos

Juan Antonio Doncel Luengo dijo...

Estimados amigos, me gustaría que profundizaráis en vuestra argumentación contra los libros de texto, puesto que os tengo por personas no sólo juiciosas, sino conocedoras de esta cuestión. Puesto que estando contra los libros de texto estáis contra un tipo de libros, y vosotros sois gente de libros, me consta. Y por supuesto que los libros no sólo no son caros, sino que son muy baratos, eso es lo que yo pienso. No sé si estoy a favor de los libros, sinceramente es como estar a favor del cine español, que digo yo que tendría que ser el cine español el que estuviera a mi favor. Pero por favor ilustradme en vuestra oposición al concepto "libro de texto". Anticipo que mi trabajo es ser profesor universitario y siempre recurro a libros por considerarlos a ellos, y no a mí, con la autoridad necesaria para convencer, demostrar, mostrar o meramente añadir, explicar u ordenar.

Puntos de vista y ... nada más dijo...

Por mi parte, me explico. No soy contrario a los libros de texto. Lo que sí soy es partidario de utilizar diferentes materiales (en mi especialidad es muy difícil encontrar un texto que "cuadre" con lo que uno necesita y raramente conseguimos materiales vivos, actuales y adaptados a determinado nivel en un solo texto). Me ocurre que acabo por usar un 15-20 % del libro y creo que por el mismo precio nos daría para muchas cosas.

A mí me da un trabajo enorme no tener libro de texto, pero es que hoy tenemos posibilidades inmensas: podemos hacer presentaciones para explicar y que luego pueden ver cuantas veces quieran, tengo un blog en el que cuelgo lo que vemos cada día, los alumnos interactuan, corrijo redacciones que me envían por e-mail, puedo usar archivos de audio y vídeo reales, sacados de la página de la rtp.pt y no de diálogos fabricados, usar textos de la prensa diaria y no uno rancio de cuando iba a entrar el euro, etc. Puedo adaptarme a las necesidades o apetencias de mis alumnos, etc.

Pero he de reconocer que en otras especialidades se hacen cosas interesantes, así que no soy fundamentalista en este asunto.

Pero para mí el libro de texto es como que te pongan unas esposas: puedes escribir, sí; pero no es lo mismo. Además, si les haces comprar el libro y no lo utilizas (porque la mitad es inadecuado) los alumnos se quejan de que lo han comprado para nada.

Sería muy largo de explicar, pero no quisiera que pareciera que uno es un "racista bibliófilo".

saludos

UnaExcusa dijo...

Estoy de acuerdo con todo lo que dices.
Y estoy agotada porque he dormido dos horas, pero de gratuidades y de conceptos de caro y barato, podríamos hablar largo y tendido.
A mí me escuece gastarme 60 euros en una camiseta. No lo he hecho nunca. Pero me gasto la misma cantidad en un libro y no me parece caro.
Son, simplemente, puntos de vista.

Carlos Cabanillas dijo...

Mi opinión acerca de los libros de texto la dejé por escrito aquí, hace ya algún tiempo y, contrariamente a lo que me suele pasar, me mantengo en lo que allí decía.

Salutem.