21 mayo, 2012

Agua, fuego y gasolina


En caso de incendio siempre es bueno tener a mano un cubo de agua para apagarlo. Hay quien podría pensar que el fuego del déficit podría extinguirse fácilmente con la manguera de los recortes, pero a poco que se tengan unos conocimientos elementales se sabe que hay excepciones que deben ser tenidas en cuenta. Llevamos años diciendo que tenemos que mejorar de forma integral nuestro sistema educativo, de arriba abajo, desde las condiciones de las aulas hasta la preparación del profesorado, desde el conocimiento idiomático hasta las destrezas básicas. Y mirábamos con envidia a los países nórdicos, los que gastaban casi un 10% del PIB en formar a su población mientras que nosotros no llegábamos, ni en el mejor de los momentos, a la mitad de esa cifra. El modelo finlandés tiene su éxito en una atención personalizada del alumno, donde se solventan los problemas de aprendizaje en cuanto aparecen y casi nadie repite curso. Pocas personas con sentido común y amplitud de miras, salvo que tengan intereses ocultos, pueden sostener que esto se solventa creando enormes masas de trabajadores poco cualificados. Aumentar las horas lectivas del profesorado, incrementar las ratios y no cubrir las bajas en su momento es asestar una puñalada trapera no solo al sistema educativo, sino a los derechos fundamentales y al futuro la sociedad. Es como esa imagen de uno que ha caído en un agujero y va quemando la escalera  para calentarse mientras está en lo más profundo. Wert debería saber que recortar en educación es como apagar con agua la gasolina que está ardiendo: inútil, contraproducente y muy peligroso.  

Publicado en la contraportada de ELPERIÓDICO EXTREMADURA el 21 de mayo de 2012.

Nota: La ilustración la ha dibujado Nerea [9 años] en apenas 20 minutos (y sin poder usar el color marrón). Solo hizo falta explicarle la imagen. 

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