23 julio, 2012

Clamor popular



No se recuerda en la historia reciente un clamor popular como el vivido el pasado jueves en todo el país. Proviene de una inmensa mayoría de la población, que vive de su trabajo, y que se rebela frente a las medidas que imponen las mafias de especuladores para seguir llenándose sus bolsillos sin tener que mover un dedo. El gobierno parece seguir dispuesto a no inmutarse ante las protestas y a cumplir fielmente el mandato del crimen organizado de los mercados, sumiendo a la población en una situación depresiva, en todas las acepciones de la palabra. No parece muy probable que Rajoy vaya a encabezar un movimiento europeo y mundial en contra de los paraísos fiscales y las SICAV, como tampoco que vaya a hacer caso a las recomendaciones del sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda, que le han detallado de dónde se pueden obtener 63.500 millones de euros sin fastidiar más a las capas medias y bajas de la población. Siempre me ha resultado curioso, en estas discusiones que ahora nos envuelven a diario, los argumentos de los que no quieren apretar las clavijas a los poderosos: que si les subes los impuestos a los millonarios se lo llevan, que si es mejor no soliviantarlos para que inviertan y mil excusas por el estilo. Lo que siempre se ha dicho: que los emuladores de don Vito Corleone nunca necesitan ponerse detrás de una pancarta para hacer su santa voluntad. Ahora nos haría falta un gobierno que escuchara más el clamor popular que las consignas de quienes nunca se saciarán, de quienes no pararán hasta vernos tan inermes como esclavos.

Publicado en la contraportada de EL PERIÓDICO EXTREMADURA el 23 de julio de 2012.

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