02 julio, 2012

Producto interior bruto



Algún indocumentado había dicho que ganar un mundial de fútbol suponía un aumento de 0'7 % del PIB en el país. Sin embargo, todos los datos estadísticos consultados indican que en 2010 no se cumplió esa premonición en España. No se preocupen que no les voy a dar la brasa con lo de anoche, que somos muchos los que hoy no tenemos ni más depresión ni más euforia que cualquier otro lunes. Hay mil asuntos más importantes por los que preocuparse y uno de ellos debiera ser un debate sobre a qué queremos dedicarnos globalmente. Estamos poniendo todos los huevos en la cesta del sector de los servicios y el turismo, sin percatarnos de que en las costas croatas tienen el mismo sol, las mismas aguas y mejores precios que en nuestros hoteles y chiringuitos. En manufacturas no se puede competir frente a China y otros países donde no se respeta ningún derecho, ni humano ni laboral, así que convendría invertir en investigación lo poco que quede en las arcas, para que lo que vendamos tenga un valor añadido e innovador que lo haga único y diferente. Pero no, andamos como en las películas de Berlanga, agasajando a los que vienen a España con alegría, les modificamos las leyes a su antojo y vislumbramos un horizonte de ludopatía como mayor logro social. Dejen de estudiar y de embarcarse en proyectos de investigación y aprendan a jugar al blackjack  para obtener un puesto de crupier sin derecho a vacaciones ni seguridad social. A veces uno tiene la sensación de que lo que se incrementó en 2010 con la victoria futbolera fue la producción de brutos en el interior del país, que creo que no es lo mismo.

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