16 abril, 2020

La última de Ken Loach. Sorry we missed you



Acabo de ver la última película de Ken Loach. Dura, como la vida misma. Más dura que I, Daniel Blake, que la he recordado mucho estos días. No sé si Paul Liverty y Ken Loach son el Charles Dickens de estos tiempos o quizá debería encontrar otro paralelismo. Loach nos describió como nadie los dramas humanos que escondían las cifras del thatcherismo. 


Cada mañana en la radio, incluso en las más 'progres', me hablan de la cifras macroeconómicas frías y de cómo reaccionarán los mercados ante tal o cual medida. ¿Qué hemos hecho para dejar que esto ocurra? ¿En qué rueda de ratón enjaulado estamos corriendo como locos en busca de un premio inalcanzable? ¿Cuándo y dónde se nos cayó la conciencia de clase para que admiremos más al dueño de la multinacional de la ropa que a las chicas que cosen sus prendas en Bangladesh? ¿Qué tendrá que pasar para que nos demos cuenta de que esa mierda de caja de cartón con sonrisa enriquece sin medida a un tipo siniestro y desconocido, mientras mata de hambre a la vecina y al vecino que tiene los ojos tristes? 

Necesitamos a Ken Loach. Y para algo tan simple como descubrirnos lo que pasa a nuestro lado y no vemos (o no queremos ver).

1 comentario:

Sonia dijo...

Buena critica a una situación que se repite más frecuentemente de lo deseable